Si de algo se ha oído hablar durante este año es de la posibilidad de reducir la jornada de trabajo de cinco a cuatro días laborales. Algunas empresas ya están preocupadas por este posible cambio y muchas personas están soñando con tener un día libre de más.
Pero, si pasamos realmente a la jornada laboral de 4 días, ¿crees que las empresas vivirían este cambio desde la preocupación y los equipos desde la alegría? Sin duda, hay debate. Y muchas preguntas, que también nos hacemos los profesionales del mundo de los recursos humanos.
Hoy lanzamos este espacio de reflexión para ir más allá de leyes y viabilidades. Ponemos sobre la mesa algunas cuestiones para pensar entre todos qué representaría realmente este cambio para las personas.
¿Cuál es el objetivo de la reducción de jornada?
Mejorar las condiciones laborales. Ya hace tiempo que se busca encontrar un equilibrio entre la vida personal y profesional. Y aunque suena muy bien y es fácil decirlo, hacerlo ya es otra cosa. Se está probando tanto en España como en otros países. Si quieres leer más, puedes hacerlo aquí (falta enlace a post prueba piloto)
Pero, volviendo al objetivo de esta reducción de jornada, es fácil pensar que solo aportará beneficios ¿no? Desde luego los habrá. Pero si vamos un poco más allá, veremos que todo cambio tiene también sus contras y que no a todo el mundo le va a parecer una maravilla.
¿Es una mejora para todos?
Nunca llueve a gusto de todos y un cambio como este no será una excepción. Si pensar en pequeños cambios ya hace que algunas personas tiemblen, ¿imaginas cómo debe ser pensar en un cambio organizativo social a gran escala?
Y es que reducir la jornada laboral no afecta solo a unos pocos. Es un cambio en la estructura de organización del trabajo que todos conocemos y con la que llevamos años trabajando. Por lo tanto pensar únicamente en si es un cambio bueno o malo es quedarse en la superficie. Habrá matices, tantos como sectores profesionales y profesiones.
También habrá opiniones para todos los gustos. ¿Tú ya te has posicionado? Si todavía no te lo has planteado, ahora es el momento. ¿Te gustaría que tu jornada fuera de cuatro días en lugar de cinco?
Algunas mejoras…
Desde la teoría, una reducción de la jornada laboral tiene el potencial de mejorar el equilibrio entre la vida profesional y personal. Muchas piensan en trabajar un día menos y se emocionan.
Vamos a exponer aquí algunos de los argumentos que pueden darse a favor de esta reducción de la jornada laboral, tanto para las personas trabajadoras, como para las empresas. Porque sí, también hay beneficios para las empresas.
- Mejorar el equilibrio entre vida personal y profesional: un día libre más permitirá disfrutar de más tiempo de ocio, en familia y de descanso.
- Reducir el estrés y el agotamiento: menos horas de trabajo pueden mejorar la salud mental y física de nuestro personal.
- Tiempo para el desarrollo personal y para la formación: se puede dedicar este tiempo a desarrollar nuevas habilidades o pasatiempos
- Mayor satisfacción entre nuestros equipos: una jornada laboral reducida puede hacer que nuestros equipos se sientan más felices y, por tanto, nos puede ayudar a retener el talento.
- Mayor productividad: al conseguir un mejor equilibrio entre vida personal y profesional es posible que se aumente la productividad.
- Reducir el absentismo: el bienestar de las trabajadoras y los trabajadores se puede reflejar en una menor tasa de absentismo.
Desde luego suena bien pero ¿crees que funcionaría?
También hay inconvenientes…
Como decíamos, la teoría suena muy bien pero, ¿sería realmente así en la práctica? De momento, nadie tiene la respuesta a esta pregunta. Debemos esperar a que se implante la jornada laboral de cuatro días de forma continuada durante un periodo de tiempo más largo para poder sacar conclusiones.
Lo que sí está claro es que todo cambio tiene sus ventajas y desventajas. Y sí, tanto para las empresas como para sus equipos. Aquí van algunos inconvenientes para que reflexionemos sobre ellos.
- Dificultades de adaptación: todo cambio requiere un proceso de adaptación y los seres humanos somos resistentes al cambio. Se deberá acompañar a aquellas personas a las que el cambio les afecte más que a otras y también a las empresas con dificultades para adaptarse.
- Ingresos y costes: ¿se mantendrían los sueldos y se reducirían horas? ¿se reducirían horas y sueldos? Al no haber una ley específica al respecto en España surgen muchas dudas. Estaría por ver el impacto de esta medida en la economía personal y empresarial.
- Impacto en carreras y sectores: ¿sería igual para todas las profesiones y en todos los sectores? Seguramente no. Y no se trata solo del impacto que tendría el cambio de jornada. Habría que reflexionar sobre las posibilidades reales de cada sector para poderla introducir de manera que sea beneficiosa tanto para los negocios como para sus profesionales.
Como ves, es un tema que da para debatir largo y tendido. Y posicionarse no resulta fácil pues quedan muchas preguntas sin respuesta. Lo que de entrada parece una mejora indudable, necesita de un buen análisis.
Y aquí, es imprescindible poner a las personas en el centro y no perder de vista todo lo que puede conllevar un cambio de este tipo para los equipos y las empresas. Y tú, ¿qué opinas?